Crònica de Un Campeòn Anunciado.....
EL PAÌS ORGANIZADORLa elección de Inglaterra como sede para el Mundial se decidió en el congreso de la F.I.F.A. de 1960, realizado en Roma, Italia, pero la elección de la sede no había sido por casualidad, ya que el entonces presidente de la Federación Internacional del Fútbol Asociado era el inglés Stanley Rous, ex árbitro de fútbol y quién movió todos los contactos habidos y por haber para lograr que ese Torneo se dispute en su tierra natal.
QUIENES LLEGARON Y COMO LLEGARON
Para el Mundial de Inglaterra ´66 se inscribieron 71 países, de los cuales finalmente participaron diez equipos europeos, cinco americanos y Corea del Norte, quienes estuvieron a punto de no participar ya que los ingleses no les autorizaban las visas por razones políticas.Filipinas fue eliminada por no haber pagado la inscripción, mientras que Guatemala corrió con la misma suerte por inscribirse fuera de término y Congo también fue excluido por no haber solicitado la inscripción por escrito.En las eliminatorias previas al Mundial de Inglaterra, debieron enfrentarse entre sí Bélgica y Bulgaria para definir quien de los dos disputaría el campeonato.El cotejo se disputó en terreno neutral, en Florencia, Italia, y lograron la victoria los búlgaros. Pero a los pocos días se descubrió que el defensor búlgaro Largov, había jugado bajo efectos de las drogas.Los dirigentes belgas solicitaron a la F.I.F.A. que realicen un control antidoping a la totalidad del plantel de Bulgaria.Pero su petición fue rechazada por el veedor de la F.I.F.A., el italiano Ottorino Barassi, debido a que tal reclamo debía haberlo hecho antes del partido. (Algo Muy Extraño, salvo que los Belgas tuvieran un brujo que veìa el futuro que les advirtiera).
EL PRINCIPIO DEL FIN
El fixture del campeonato y la distribución de las fechas la hicieron los ingleses sin ningún tipo de preocupación por ocultar lo preparado para los dueños de casa que estaba éste Mundial. Los organizadores procuraron que los equipos con mayores posibilidades, Brasil, Uruguay, Argentina, Portugal, Italia y Hungría, jugaran lejos de Londres, capital inglesa, y con pocos días de descanso entre un cotejo y otro. Mientras que la selección local tenía cinco o seis días entre un partido y otro. Con respecto a dichas irregularidades, el periodista italiano Gino Palumbo escribía lo siguiente: “Hasta ahora la ayuda al equipo de la “casa” se había manifestado solamente a través de la preferencia arbitral más o menos evidentemente. Esta vez, en cambio, la protección del equipo nacional inglés ha sido realizada a través del calendario y la designación de los campos de juego, asumiendo un aspecto tan desfachatado que provoca perplejidad incluso en algunos ambientes británicos”.Para el Mundial de Inglaterra, los países participantes presentarían a dos árbitros, todos lo hicieron así, incluso los dueños de casa, quienes designaron a Finney y a Howley, aunque luego aparecieron dirigiendo MacCabe, Taylor, Callegham, Dagnall y Crawfred todos ellos ingleses, el irlandés Adair y el escocés Philips.
LA VIVEZA CRIOLLA
La inventiva del "Toto" Lorenzo, una mezcla de picardía criolla con ingenuidad propia de un niño de jardín de infantes, hizo que los jugadores argentinos salieran a la cancha con una numeración disparatada. Ninguno llevaba el número correspondiente a la posición que ocupaban en el campo de juego.Pese al desconcierto generalizado, hasta hubo intentos de suicidios de algunos directores técnicos, la selección Argentina no fue campeona del mundo.
BAJO SOSPECHA
Corea del Norte, asombrosamente eliminó a Italia con un gol de Pak Doo Ik de treinta y un años, quien ejercía la profesión de dentista y militar en la ciudad de Pyongyang, y practicaba el fútbol en sus escasos ratos libres. En realidad todos los integrantes del seleccionado eran comandantes solteros del ejército, lo cual era una condición sin equanon para integrar el equipo. Algunos futbolistas italianos que disputaron aquel partido, dieron a entender que los futbolistas coreanos, aprovechando su similar aspecto, cambiaban varios jugadores en el entretiempo, cosa nunca confirmada.
PROBÒ SU PROPIA MEDICINA
Sabido es que Brasil venía de ganar dos Mundiales consecutivos (Suecia 1958 y Chile 1962), por lo tanto los cariocas eran los rivales a detener por los dirigentes de “la rubia Albión”.En primer lugar le tocó el grupo más complicado, el C, donde se vería las caras con Bulgaria, Hungría y Portugal, no obstante eso, si lograba sobrevivir al famoso Grupo de la Muerte, (cosa que por cierto no ocurrió) en cuartos de final enfrentaría a la U.R.S.S. o a Italia (quién sorpresivamente fue eliminada por Corea).Además una última curiosidad, en todos los partidos que disputó la selección brasileña en éste torneo (3 en total) los dirigieron siempre dos británicos, tanto como árbitro o como jueces de línea.El seleccionado carioca derrotó en la primera fecha a Bulgaria, encuentro en el cual sus jugadores, especialmente Pelé, fue salvajemente golpeado por búlgaros, el 12 de Julio en Liverpool, con goles de Pelé y Garrincha, donde a pesar de los golpes ganaron 2 a 0 (ante la pasividad del árbitro alemán Tschencher).
Luego perdió contra Hungría (dónde fue lesionado brutalmente Pelé) y finalmente quedaron eliminados del torneo a manos de los portugueses, pero antes del tercer encuentro al plantel brasilero le llegó un expreso mensaje del presidente desde Río de Janeiro: “La victoria debe alcanzarse a cualquier precio”. No fue cuestión de dinero, ya que Joao pu$o todo de sí, pero los árbitros tenían una misión, la cual cumplieron al pie de la letra.
Luego de la eliminación de la selección verdeamarella, en Brasil hubo suicidios, ataques de nervios, banderas patrias a media asta y crespones negros en las puertas de calle. ( A que le recuerda esto? no hace mucho harà 1 semana).
Cuando el seleccionado carioca emprendió el regreso hacia su país, en sus filas se notaba una gran ausencia, se trataba del director técnico, Vicente Italo Feola, quién debido a la prematura y desastrosa eliminación de sus dirigidos, declaró: “voy a esperar a que se calmen los ánimos. Si vuelvo ahora, temo que quieran matarme”.
LA GRAN ESTAFA I Y II
Una vez mas en la historia de la humanidad los europeos le cambiaron espejitos por joyas a los americanos, ya que en cuartos de final, un juez alemán, Rudolf Kreitlein, le regaló el partido contra Argentina a los Ingleses y un árbitro inglés, Finney, hizo lo propio con Alemania contra Uruguay.
Para recordar el hecho vale repasar un detalle ocurrido algunos días antes del partido entre los sudamericanos contra los europeos. Los representantes de Argentina, Uruguay, España y de Unión Soviética fueron citados en un hotel londinense para el sorteo de los árbitros para el partido. Pero llegaron a la hora prevista, y se encontraron con que el sorteo, por cierto algo curioso, ya se había efectuado, con testigos tales como Stanley Rous, (presidente de la F.I.F.A., quien digitó los árbitros de ambos encuentros) el dirigente alemán y su par africano, que por cierto no representaba a ninguna selección. Mientras que el delegado español Pedro Escartín, tercer miembro de la Comisión de Arbitraje, iba viajando de Sunderland a Londres.
Sobre los “curiosos” sucesos de los sorteos de los árbitros, el juez internacional de Holanda, Leo Horn dijo una frase célebre, que pinta un cien por ciento la organización de aquel Mundial: “...la F.I.F.A. está controlada por tres personas, Sir – Stanley – Rous...”.
EL ROBO PARA LA CORONA
El 23 de junio, a los 36 minutos del primer tiempo, el capitán del equipo argentino Antonio Ubaldo Rattin, quien encaró al árbitro Rudolf Kreitlein, después de una infracción cobrada contra su equipo, fue expulsado. La intención del diez argentino, era enfriar el juego ya que Inglaterra estaba encerrando a la selección nacional contra el arco de Antonio Roma, el mediocampista insistía con comunicarse con el referí, Rattín no hablaba ni alemán ni inglés, mientras que Kreitlein no entendía ni una palabra de castellano.
Como todavía no se había implementado el uso de las tarjetas amarilla ni roja, el jugador, una vez expulsado, se quedó diez minutos en el campo de juego, argumentando que no entendía lo que el árbitro le decía, finalmente tuvo que ingresar un traductor para que Rattín se retirara.“Es que me miró con mala intención, - dijo Kreitlein, en su momento - por eso me di cuenta que me había insultado”.
Luego de la injustificada expulsión de Rattín, debieron pasar más de 30 minutos para que los ingleses pudieran quebrar el cero a pesar de tener un hombre de más.Todos los ataques británicos eran contrarrestados por una impecable ley del off-side tirada por los argentinos, pero otra vez Kreitlein, el árbitro alemán optó por meterle la mano en el bolsillo una vez más a los argentinos.No cobró una posición adelantada y de ahí sobrevino el gol inglés.
Al día siguiente el Comité Disciplinario de la F.I.F.A. fijó duras sanciones para Rattín (una suspención por cuatro partidos internacionales con la selección), mientras que su presidente, el hondureño Madura, propuso se le prohibiera a la Argentina participar en el Mundial del ´70 por su “inconducta deportiva”.El presidente de la F.I.F.A., Sir Stanley Rous, declaró: “La disciplina pertenece al deporte, los excesos deben ser castigados. Queremos mantener limpio nuestro juego”.Más tarde el Comité Disciplinario de la F.I.F.A., aclaró que no autorizaría la participación del equipo, si antes no garantizaba la Asociación de Fútbol Argentino (A.F.A.), que no se repetirían tales incidentes.
LA "FIESTA" DEL MUNDIAL
Quizás ustedes se pregunten ¿cómo es posible que un hondureño, país prácticamente sin historia futbolera, sea presidente del Comité Disciplinario de la F.I.F.A.?, ¿más aún sabiendo que Madura no tenía el menor conocimiento sobre éste deporte?. Bueno, la pregunta es más sencilla de lo que parece, al igual que varios años atrás había funcionado el Nepotismo Napoleónico, Stanley Rous, por ese entonces presidente de la F.I.F.A., optó por ponerlo al hondureño en ese cargo debido a que contaba con otros atributos, quizás no tan públicos. Madura, era un millonario de mediana edad, tildado de homosexual y con una estrecha amistad con el señor Rous, nacida en una noche parisina, justamente París, la llamada comúnmente “ciudad de los enamorados”. Luego, el 30 de mayo de 1970, en vísperas del mundial de México, Rous encontró bajo la puerta de la habitación de su hotel, un sobre conteniendo dos fotos donde lo mostraban en una situación más que comprometida con Madura y una carta que lo amenazaba con publicar las fotos si no renunciaba a la presidencia de la F.I.F.A., finalmente, con gran cintura política, supo arreglar una reelección más y entregarle el trono en 1974 al brasileño Joao Havelange.(GRAN VALOR)
LA MANO EN EL BOLSILLO 2da PARTE
Mientras que el partido de cuartos de final, entre Alemania y Uruguay, la dirigió el árbitro inglés Finney, que esa tarde en Birmingham ignoró una mano intencional del defensor alemán Schenellinger en la línea de meta y no contento con eso, expulsó a Troche y a Silva del conjunto charrúa. El resultado final, como no podía ser de otra manera, fue favorable para los europeos por cuatro tantos contra cero.
Luego de la eliminación de los tres equipos sudamericanos, la preocupación europea se centró en deshacerse del conjunto (también del viejo continente, pero menos europeo que los demás) portugués.
Sin atender lo que decía el calendario del mundial, realizado en enero del ´66, los dirigentes ingleses decidieron que su selección continuara jugando en Wembley, mientras que los portugueses perdieron la localía en Liverpool. La otra semifinal la disputaron el seleccionado de Alemania versus el de la U.R.S.S., donde los germanos se impusieron por 2 tantos contra 1.
NO DIERON PUNTADA SIN HILO Una final sabida, la cual también se suponía quién debería ser el ganador, el campeón resultó ser Inglaterra, quién se impuso a Alemania por a cuatro a dos, los últimos dos goles los convirtió Inglaterra en el alargue, aunque, obviamente, el tercer tanto británico (a los trece minutos del primer tiempo suplementario) no debería haber sido convalidado, ya que la pelota disparada por Geoffrey Hurst pegó en el travesaño del arco defendido por Tilkowski, picó fuera del arco y fue finalmente despejada de forma apresurada por Weber.El juez de línea soviético Bakhramov, situado en el lateral derecho del ataque inglés, levantó su banderín señalando el gol y el árbitro de la final, el suizo Dienst convalidó el tercer tanto inglés. Bakhramov declararía, con un dejo de culpa, años más tarde: “No vi entrar la pelota, pero Dienst descargó sobre mi espalda toda la responsabilidad. ¿Que podía hacer?”.Quince minutos más tarde, el propio Hurst, anotó el cuarto gol y puso cifras definitivas al partido, los dueños de casa derrotaron a los alemanes por cuatro a dos. El mismo fue convertido en medio de una amplia invasión de campo por parte de cientos de espectadores.
Nuevamente la mano negra que manejaba el deporte màs popular metida en el medio, el tiempo pasa, los "Monjes Negros" pasan por el sillòn màs codiciado de Zurich, pero se sigue viendo màs de lo mismo.











